Elaborado en plata de ley 925 con un lujoso baño de oro de 18 quilates, este dije captura la delicada belleza de una hoja de ginkgo, un símbolo perdurable de resiliencia, amor armonioso y longevidad en la cultura oriental. Sus intrincadas vetas y su radiante acabado evocan la nostalgia poética y la serenidad del otoño, convirtiéndolo en un recuerdo imborrable para el viaje de la vida.